Las mujeres de Colombia


Si bien son innumerables las características físicas que pueden describir a la mujer colombiana, siempre va a predominar entre ellas la belleza. “Son hermosas”, es lo que dicen los extranjeros cuando visitan el país por primera vez, pero esa es también una opinión compartida entre los colombianos. De hecho, los estándares de belleza de las latinas, por ejemplo, hacen parte fundamental de la arraigada cultura del país. Tanto así que hay reinados de belleza poco comunes como el Reinado de la Panela, el Reinado de la Piña y el Reinado del café.

Entrar a describir a las mujeres colombianas conlleva a la necesidad de identificar características específicas como su color de piel, su acento al hablar, o su comportamiento, pues al ser Colombia un país de raza mestiza (indígenas americanos, europeos y africanos), esas características resultan vastas en significado e incluso pueden ser variables por región. Independientemente de cuál sea el lugar de origen de una mujer colombiana, en cuanto a los aspectos físicos siempre será notorio el hecho de que tienen un cuerpo escultural y una figura esbelta. La mayoría de las colombianas tratan de tener un estilo de vida saludable, de hacer ejercicio constantemente y de lucir bien. Así, al hablar en términos generalizados que nada tienen que ver con su aspecto físico, siempre estará en común la buena actitud, la pujanza, la inteligencia, la alegría, la efusividad y el carácter.

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En la historia de Colombia las mujeres han jugado un papel fundamental para la construcción de la sociedad. Incluso, gracias a ellas fue legalizado su derecho a ejercer el voto, ir a la universidad o tener una cuenta bancaria, pues la cultura machista que ha existido siempre, aunque se ha reducido, sigue siendo muy notoria. Hoy en día se empiezan a percibir grandes cambios culturales en los patrones de comportamiento, no solo de las mujeres sino de los hombres también, que permiten empezar a hablar de la “igualdad de género” como una lucha de las mujeres por ser escuchadas, respetadas y tratadas por igual.

¿Cómo piensan las mujeres colombianas?

En Colombia se evidencian roles familiares estandarizados que han prevalecido a lo largo de la historia. Es decir, el hombre debe ser el responsable de salir a trabajar para mantener el hogar y las mujeres deben encargarse de las labores domésticas correspondientes. Según hallazgos de la Universidad de los Andes en Bogotá (Colombia) [1], sólo el 38% aproximadamente de las mujeres en Colombia está de acuerdo con flexibilizar estos ideales, mientras que el 45% aproximadamente considera que se deberían mantener.

De hecho, el mismo estudio demuestra que aproximadamente el 40% de las mujeres en Colombia se dedican a los quehaceres del hogar, mientras que en los hombres sólo un 1% lo hace. Miguel García Sánchez, codirector del Observatorio de la Democracia de la Universidad de Los Andes, señaló que ese porcentaje aumenta cuando las mujeres están en pareja. Es decir, “si una persona está casada o vive en unión libre, ese porcentaje de mujeres dedicadas a las labores domésticas aumenta a un 53%, lo que significa que, para más de la mitad de las mujeres colombianas, la vida en pareja representa una desvinculación del mercado laboral”, explica García.

Es importante resaltar que también se encontró un dato poco común: “Entre el 2010 y el 2014 las mujeres percibieron haber sido dos o tres veces más discriminadas por su sexo, que los hombres”, lo que lleva a la pregunta: ¿Es Colombia un país sexista?

Si se hace un análisis exhaustivo de cómo son los hogares en el país se encontrará que, en el 2018, el DANE [2] (Entidad responsable de la planeación y procesamiento de las estadísticas oficiales de Colombia) publicó[3] cambios en el porcentaje de mujeres colombianas que son cabeza de hogar. “Se observa un incremento del 36% en la declaración de jefatura de los hogares femeninos”, lo que hace pensar que efectivamente esas actividades enfocadas a la equidad de género, realizadas desde hace algún tiempo por parte de las mujeres en Colombia, han producido cambios que probablemente en unos años se evidencien aún más.

La mujer colombiana en el entorno laboral:

Partiendo del hecho de que en Colombia el porcentaje de mujeres es mayor al de los hombres y seguido de que además tienen un mejor nivel de educación, se convierte en una paradoja el por qué entonces la remuneración que reciben mes a mes por su trabajo tiende a representar un 18% menos, aproximadamente, que en el sexo opuesto.

En Colombia se presentan casos de opresión a la mujer que no se vinculan solamente con la violencia física, sino que muchos de ellos están relacionados también con el aspecto laboral. Según un estudio[4] realizado por investigadores de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en el ámbito de las mujeres asalariadas de Colombia se evidencia que sus ingresos son 7% menores que los de los hombres, pero desde el punto de vista de los trabajadores independientes, las mujeres colombianas pueden llegar a recibir hasta 35% menos que el sexo opuesto, incluso teniendo en cuenta que su nivel educativo es mucho mayor. Así mismo, cuando se habla desde el ámbito político, Colombia no ha estado cerca de tener una mujer como presidenta y, aunque actualmente la vicepresidenta es mujer, ninguna ha disputado nunca en segunda vuelta para las elecciones en el país. Así mismo, el estudio demuestra resultados desfavorables en el posicionamiento que tienen las mujeres de Colombia en el poder político: “En total, las mujeres representan solo el 17% aproximadamente de las personas electas en el país”.

Los beneficios de la equidad de género en Colombia:

Las mujeres colombianas generan una importante diferencia cultural cuando están en el poder y eso es algo genuinamente notorio. Por ejemplo, en regiones de Colombia donde hay mayor cantidad poblacional femenina se evidencian mejores índices de desarrollo social y económico, según María Adelaida Perdomo, CEO de Aequales[5] (empresa consultora de equidad de género). En las empresas, cuando las mujeres tienen cargos superiores y de liderazgo, se notan incrementos en la rentabilidad y mejorías en el índice de rotación del equipo de trabajo.

Así mismo, “cuando las mujeres constituyen al menos el 30% de una empresa se producen controles internos más sólidos, mejorías en términos de corrupción y/o violaciones éticas en general, e incrementos en la reputación positiva de la compañía”. Esto puede llevar a concluir que la mujer colombiana es por naturaleza honesta, comprometida y eficiente a la hora de trabajar.

La lucha de las mujeres colombianas por lograr una “equidad de género” en el país radica en sí a que no hay justificaciones notorias, o realmente considerables, por las cuales las condiciones sociales y económicas que enfrentan diariamente, aunque lejos de ser precarias, no son tampoco verdaderamente acordes ni a sus estudios ni a sus capacidades. En Colombia se han creado innumerables movimientos en pro a la aceptación de la mujer, que ha generado una especie de “empoderamiento” en su personalidad. Hoy en día, la mujer colombiana tiene las capacidades de hacerse valer por sí misma sin necesidad de tener cerca una presencia masculina. Por ejemplo, son madres solteras y salen adelante por su cuenta, si así lo requieren.

Incluso, al hablar de temas puntuales como el aborto, que es ilegal en el país a menos de que sea producto de abuso sexual, malformaciones del feto o represente peligro para la madre, las mujeres colombianas han alzado la voz con fuerza para exigir sus derechos. Afirman que el cuerpo es propio, por tanto, la decisión es propia y no debería representar riesgo de cárcel en caso de decidir terminar con el embarazo. Y, en ese orden de ideas, piden a los hombres del gobierno que no sean ellos quienes tomen las decisiones sobre qué pueden o no hacer las mujeres con su cuerpo.

Diariamente se evidencian problemáticas similares en Colombia, así que es viable afirmar que las mujeres colombianas están en lucha constante y sienten la necesidad de expresarse para no ser discriminadas por su sexo. Igualdad de género no implica nada más que el entendimiento de que, por ejemplo, una mujer no pierda credibilidad si quiere tener un título de Ingeniera Eléctrica solo por el hecho de ser mujer.

Según ONU Mujeres[6] (Organización de Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género), “se han promulgado numerosas leyes para prevenir y sancionar la violencia contra la mujer colombiana, no obstante, las cifras siguen siendo alarmantes”. En el 2014 fueron asesinadas más de 1.000 mujeres, se registraron más de 37.000 casos de violencia contra la mujer en casos de pareja y más de 16.000 casos de violencia sexual. Esto es de acuerdo a las cifras entregadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal en Colombia (INMLCF).

Debido entonces a la situación actual del país, es posible afirmar que las mujeres colombianas han marcado no solo tendencias, sino que también han logrado modificar esos patrones de comportamiento que desde hace tantos años han sido repetitivos. No obstante, su lucha prevalece pues la forma de pensar, que ha sido inculcada por generaciones familiares anteriores, todavía está muy direccionada a ser conservadora. Aquí cabe mencionar que, además de todo esto, Colombia no cuenta con el mejor sistema educativo y hay muchos habitantes que, por diversos motivos, no tienen facilidades (o posibilidades) de ingresar a una institución. Por eso, la idea que tienen estas mujeres llamadas “revolucionarias” es encontrar equilibrio entre lo que es, o no es, justo para poder educar a las demás.

Las mujeres colombianas en ámbitos sociales:

Existen también otro tipo de ideales, de contexto social, que resultan bastante relevantes a la hora de describir a la mujer colombiana y es el gusto por la cirugía estética. Esto es algo que, al visitar Colombia, se vuelve bastante notorio pues sus mujeres tienden a ser voluptuosas. A ellas les gusta, lo disfrutan, las hace sentir bien consigo mismas, o al menos eso es lo que suelen decir. Incluso, por lo general las mujeres asalariadas y con capacidad económica no suelen someterse solo a una sino a varias cirugías y eso es algo que eventualmente es difícil de esconder. Procedimientos como implantes de seno, implantes de glúteo, lipoesculturas, ajustes en la cara y abdomen tienden a ser normales, aunque no en todas, sí en una cantidad considerable de mujeres. Aunque, cabe resaltar que, hay regiones de Colombia donde las mujeres, en vez de someterse a procedimientos quirúrgicos, deciden en cambio realizarse procedimientos de rejuvenecimiento como medida alternativa, según los resultados de una investigación realizada por la Clínica Colombiana de Obesidad y Metabolismo[7].

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Ahora bien, si se analizan con detenimiento los contextos en los que las mujeres colombianas se desenvuelven día a día, por ejemplo, durante fines de semana y espacios de esparcimiento, por lo general se encuentra coherencia con su personalidad. Usualmente son espacios que involucran fiestas pesadas e incluso el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas. Estos espacios, además, no suelen ser más que para pasar el rato (o trabajar en caso de algunas) pero siempre suele ser un contexto “superficial”. Incluso, debido a esta forma de ser de las colombianas, se ha estado creando una cultura de prostitución, sobre todo en ciudades principales, que hace que las mujeres tomen la decisión de trabajar por su cuenta. Esa cultura “narco” ha estado muy arraigada sobre todo desde los tiempos de Pablo Escobar.

A las mujeres colombianas les gustan los extranjeros:

Según un reporte se la Revista Semana[8], un diario local, en Colombia “el 75% de las mujeres estaría dispuesta a casarse con personas de otro país”.

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Bien sabido es que los extranjeros buscan a la mujer colombiana por su belleza y esto ha permitido que se creen negocios, incluso rentables, para establecer relaciones emocionales y sentimentales entre personas de diferentes lugares del mundo. Esto sucede en Colombia sobre todo con las mujeres que son quienes en mayor porcentaje prefieren, o estarían dispuestas, a vincularse permanentemente con extranjeros. Algunas mujeres buscan un ideal de “mejor estatus social” pues en Colombia, como se ha mencionado anteriormente, las propuestas económicas, educativas o laborales no suelen cumplir los estándares del imaginario común. Por eso, las mujeres colombianas piensan, de forma indirecta, que el hecho de contraer matrimonio con una persona de Estados Unidos, por ejemplo, les permitirá no solo tener ingresos monetarios mayores sino también irse del país.

Así mismo, se alcanzan entonces a evidenciar conductas en ámbitos sociales, como bares o discotecas de entretenimiento nocturno, donde las mujeres acceden a entablar relaciones inicialmente amistosas con los extranjeros. Suelen presentarse a sí mismas con interés, con intenciones de fiesta y probablemente con ganas de llegar a conocer a la persona ideal con la cual establecerse en un futuro.

De esta misma manera sucede cuando las mujeres colombianas deciden realizar estudios especializados en otros países, porque al establecerse allá y pasar un tiempo considerable, las opciones en el contexto sentimental y emocional tienden a abrirse.

Por lo general, según el reporte de Semana, gran porcentaje de las mujeres en Colombia que especializan sus estudios en el extranjero terminan casadas con foráneos.

Fuentes:

[1] Así piensa la mujer colombiana

[2] DANE

[3] DANE

[4] Diferencias por género en el mercado laboral colombiano: mitos y realidades

[5] Mujeres colombianas, mujeres que inspiran 

[6] Las mujeres en Colombia

[7] ¿Qué cirugías plásticas prefieren las colombianas?

[8] ¿Ellas los prefieren extranjeros?

OTRAS FUENTES: